La valoración de la calidad artística: Fundamentos teóricos y factores determinantes

Introducción
La valoración de la calidad en las obras de arte no es un proceso sencillo. Implica un análisis profundo de múltiples factores que van desde lo técnico hasta lo conceptual. En este artículo, exploramos el fundamento teórico de la valoración artística, con especial atención a la autenticidad y originalidad de las obras, y cómo estos elementos son esenciales para determinar su valor. Además, abordamos cómo la calidad se ve influenciada por factores contextuales y de conservación, y cómo el mercado del arte ajusta su valoración según diversos criterios:
- Concepto de calidad y su valoración
- Factores circunstanciales que inciden en la Valoración de Obras de Arte
- Factores circunstanciales de valoración: El estado de conservación, la exclusividad o rareza de la pieza, la pertenencia a una colección, la ley de oferta y demanda
- Distinción entre valor y precio
Concepto de calidad y su valoración
La palabra «calidad» proviene del término griego (Kalos/Kala), que significa belleza o algo bello. En castellano, esta palabra deriva del verbo «acicalar«. A menudo, asociamos la calidad con la belleza; es un valor vinculado a lo valioso, costoso, bien hecho o cualificado.
La calidad es un valor inherente a las cosas que realmente determina lo artístico. Es esa cualidad que responde a los fines para los cuales algo fue creado. Si bien cualquier persona puede realizar una valoración, la calidad solo puede ser valorada de manera precisa por los expertos, ya que está vinculada a la experiencia. Para valorar el arte, es necesario contar con conocimientos y experiencia en el campo.
La valoración artística ha evolucionado a lo largo de la historia, ya que el arte ha cumplido diversas funciones. Con el tiempo, la valoración se ha enriquecido y adaptado. Este concepto cambia dependiendo de quien lo perciba, cómo lo perciba y dónde lo perciba. Durante la Edad Media, el valor de las obras era principalmente devocional, mientras que, a partir del Renacimiento, surge también el valor estético, complementando el devocional.
Además, es importante destacar que cada cultura posee su propio concepto de belleza, y, por supuesto, cada individuo tiene una percepción particular. En el siglo XX, emergen nuevos valores, como el histórico-cultural y el económico. Hoy en día, la intervención en el arte debe respetar y conservar lo anterior, evitando la destrucción o alteración.
Un denominador común en todas las obras de arte es la calidad. Para valorar una pieza artística, existen ciertos criterios fundamentales:
- Autenticidad
- Originalidad
Las obras artísticas se diferencian del diseño gráfico principalmente en su función. Mientras que la calidad en el diseño gráfico se mide por su capacidad para cumplir con su propósito (por ejemplo, un cartel debe comunicar de manera clara, ya sea a través de un lenguaje barroco o simple, pero siempre de manera efectiva), el arte plástico tiene un enfoque distinto.
Antes de analizar una obra de arte, es crucial tener claro qué constituye arte y qué no lo hace. El arte plástico, en su definición más amplia, es un medio de expresión que facilita la comunicación entre el artista y el espectador mediante objetos. Esta comunicación despierta sensaciones en el individuo, tales como sensualidad, inquietud, fascinación, entre otras.
El arte simplifica esta comunicación y provoca una serie de sensaciones en el espectador. Esta expresión de sentimientos requiere un medio material. Lo artístico radica en lo creativo, aunque la creatividad no es exclusiva del arte; también se puede encontrar en otros campos. El valor del arte es relativo, no absoluto, ya que depende de quién lo juzga, quién lo crea, las razones por las que se realiza y si esa creación alcanza una calidad adecuada. Un mismo objeto puede ser valorado de diferentes maneras, pero sigue siendo el mismo objeto.
El juicio de valor emitido sobre una obra está relacionado con el concepto de verdad:
- AUTENTICIDAD → FALSIFICACIÓN
- ORIGINALIDAD → VERDAD
El arte actúa como un testimonio de la cultura. Una obra es auténtica porque refleja un aspecto único del artista, impregnado con su filosofía personal, que se vincula a la tradición cultural clásica. Además, el hecho de que una obra entre en un museo le confiere un valor añadido, una especie de aura especial que la sobrevalora. Los museos se convierten en focos de revalorización.
El artista refleja su tiempo a través de su oficio. Allí radica lo artístico: en la técnica, en el aspecto sensitivo de la obra. Lo artístico reside en el hecho de que esa obra actúa como un testimonio de su época, funcionando como «pararrayos» de su tiempo y transmitiendo la esencia de ese período. Es como un fragmento de esa era, y ahí radica su valor. Por esta razón, las falsificaciones no pueden considerarse arte; son mentiras, ya que solo replican la técnica, el procedimiento. Las obras de arte son, en cambio, verdad y, además, originales. Toda obra de arte tiene tres niveles:
- Nivel técnico: material utilizado.
- Nivel formal: lenguaje artístico.
- Nivel conceptual o intelectual: la idea detrás de la obra.
La autenticidad desde el punto de vista artístico
Literatura
La autenticidad en la literatura se fundamenta en la relación entre el mensaje y el receptor, sin necesidad de un soporte material original. Podemos leer diferentes ediciones de un poema de Neruda, pero el mensaje, la esencia, permanece intacta. La autenticidad aquí no depende del objeto físico, sino del mensaje transmitido.
Música
En la música, la autenticidad depende de la interpretación, ya que una misma pieza interpretada por diferentes músicos puede ofrecer matices completamente distintos. La partitura es solo un conjunto de signos; la traducción de estos signos en sonidos, influenciada por el intérprete, le otorga una autenticidad única. Esta interpretación puede variar dependiendo de la emoción, el ritmo y la verosimilitud del músico.
Artes plásticas
Las artes visuales, por su parte, son intrínsecamente espaciales, pero la intervención de un artista puede agregar una dimensión temporal al concepto de autenticidad. Por ejemplo, la intervención en la catedral de Salamanca con la inclusión de un astronauta esculpido podría considerarse una alteración de la autenticidad original, ya que añade elementos ajenos al período histórico de la obra. Violet Le Duc, arquitecto del siglo XIX, defendió la restauración de estilo, proponiendo que, si una obra estaba incompleta, debía terminarse en su mismo estilo. Sin embargo, esta postura ha sido controvertida, ya que muchos prefieren que las intervenciones sean evidentes para evitar alterar la autenticidad de la obra original.
Criterios para valorar la autenticidad
Para que una obra sea considerada auténtica, debemos analizar los siguientes factores: autor, forma, estilo, materiales, técnica, tema (idea e iconografía), cronología y lugar.
Además, existen métodos técnicos que permiten verificar la autenticidad, como documentos escritos, radiografías, reflectología infrarroja y ultravioleta, micro-fluorescencia de rayos X, entre otros.
El concepto de originalidad
Aunque a menudo se confunden, autenticidad y originalidad son conceptos distintos, aunque complementarios. La originalidad se refiere a la creatividad de la obra, mientras que la autenticidad es un juicio de valor sobre la veracidad y origen de la misma.
- Autenticidad ≠ Falsificación
- Originalidad ≠ Copia o Reproducción
La copia se realiza mediante los mismos métodos y procedimientos que la obra original, mientras que en la reproducción se varían dichos métodos. El concepto de originalidad está relacionado con la creatividad y la novedad, es decir, con la creación espontánea de una idea única.
En el contexto del arte contemporáneo, surgen cuestiones complejas sobre la originalidad. Obras como el «urinario» de Marcel Duchamp, que descontextualizan objetos cotidianos, se consideran originales por su capacidad de romper con las expectativas convencionales.
La originalidad como valor artístico
La originalidad es un juicio de valor sobre cualquier obra en el que se evalúa su creatividad. Esta creatividad puede estar vinculada a una idea novedosa y única, exclusiva de uno o varios autores, dependiendo de las circunstancias históricas.
Hasta la Revolución Francesa, las obras se copiaban frecuentemente, pero con la llegada de la modernidad, los artistas comenzaron a buscar crear por sí mismos, sin la influencia directa de mecenas. Como dijo Valera, a partir del siglo XIX, el artista busca expresar lo que cualquier persona puede decir, pero lo dice de una manera única y mejor. Esta búsqueda de originalidad está presente incluso en los grandes maestros, como Velázquez, que, aunque copiaron, supieron hacerlo de una manera personal y superaron la fuente original.
Hoy en día, la búsqueda de originalidad puede llevar a transgredir límites, incluso éticos, como se observa en obras que provocan controversia (por ejemplo, «Mierda de artista envasada» de Piero Manzoni). En este sentido, surgen interrogantes sobre si la originalidad justifica la transgresión de valores humanos y estéticos.
Factores determinantes de la originalidad
La originalidad está estrechamente vinculada a la figura del artista y depende de varios factores:
- Sensibilidad del artista: La capacidad de percibir la realidad y modificarla a través de su arte.
- Formación del artista: La educación y el conocimiento son fundamentales para desarrollar un juicio de valor adecuado. Los grandes maestros no improvisaban, sino que estaban profundamente formados.
- Dominio de la técnica: El manejo de las herramientas y procedimientos artísticos es crucial para dar forma a la creatividad.
Criterios para valorar la originalidad
La originalidad de una obra se puede evaluar desde tres aspectos fundamentales:
- Aspecto mental (la idea): Se debe analizar si el artista busca simplemente representar algo o transmitir una idea clara. La idea puede provenir de diversos contextos, como encargos o movimientos estéticos previos.
- Aspecto formal (el lenguaje): El estilo o lenguaje usado en una obra refleja las influencias culturales y contextuales de la época. La originalidad del artista se muestra cuando utiliza el estilo de manera personal, como sucedió con Leonardo da Vinci o Velázquez.
- Aspecto material (la técnica): La técnica es el medio a través del cual el artista traduce sus ideas en una obra tangible. Aunque no crea un estilo por sí sola, la técnica ayuda a su desarrollo y expresión, como en el caso de los hermanos Van Eyck, que perfeccionaron el uso del óleo.
El arte como síntoma cultural y la calidad como resultado
El arte, como actividad humana, tiene una vida propia. Evoluciona y responde a las circunstancias de su tiempo y lugar, pero también puede influir en ellas. A lo largo de la historia, los políticos han temido o utilizado el arte debido a su poder simbólico. A través del arte, podemos conocer las culturas, ya que cada obra refleja la realidad de su momento.
El arte evoluciona de lo abstracto a lo figurativo y viceversa, en ciclos constantes. Este fenómeno se hace especialmente visible en períodos de crisis, como durante las guerras mundiales, cuando el arte regresó a la abstracción como una forma de evadir la brutalidad de la realidad.
Por último, el arte parte de la simplicidad y se desarrolla hacia la complejidad. Dentro de un estilo, la expresión artística va de lo simple a lo complejo, como sucede con el barroco.
Factores circunstanciales de valoración: El estado de conservación, la exclusividad o rareza de la pieza, la pertenencia a una colección, la ley de oferta y demanda
Además de los factores básicos de autenticidad y originalidad, existen otros factores externos que influyen en la valoración de las obras de arte. Estos son conocidos como valores circunstanciales y pueden ser determinantes en el precio y prestigio de una pieza:
La pertenencia a una colección de prestigio
El hecho de que una obra haya pertenecido a una colección de renombre puede aumentar considerablemente su valor. Aunque la obra no cambia en sí misma, la fama del coleccionista puede influir en la percepción pública de la obra, lo que contribuye a su revalorización. En la cultura oriental, por ejemplo, es común que las obras de papel lleven los sellos de las colecciones a las que han pertenecido. Estos sellos no solo atestiguan la historia de la obra, sino también su autenticidad.
La exclusividad o rareza de la obra
La singularidad de una pieza confiere un alto valor, especialmente en épocas contemporáneas, como lo demuestra el Romanticismo. Antes de la Revolución Francesa, el valor de una obra dependía más de su calidad de ejecución en el taller que de su carácter único. Sin embargo, con el Romanticismo, los artistas comenzaron a buscar la exclusividad, lo que ha influido en la revalorización de las piezas raras y únicas hasta el día de hoy.
El estado de conservación
El valor de una obra de arte puede disminuir si se encuentra en mal estado de conservación. Cada daño sufrido por una obra reduce su autenticidad. Por ello, las intervenciones de restauración deben llevarse a cabo de manera cuidadosa, siguiendo criterios específicos como hacer visible la intervención, documentarla y usar materiales reversibles. La limpieza de la obra también es un factor importante. Las preferencias en cuanto a limpieza pueden variar con el tiempo; en algunas épocas, una obra muy limpia puede ser deseable, mientras que en otras se prefiere mantener cierto grado de envejecimiento o pátina.
Distinción entre valor y precio
En Don Quijote, se menciona que «todo el mundo confunde valor y precio«. La distinción es importante, ya que el valor es una cualidad inherente de una cosa, mientras que el precio es la estimación monetaria de ese valor.
En el mercado artístico, se dice que el arte es «incalculable«. Este concepto tiene dos interpretaciones: por un lado, el valor es incalculable, ya que no existen parámetros universales para valorar el arte; por otro, el precio es incalculable, pues no siempre se puede determinar cuánto dinero puede alcanzar una obra.
El mercado se refiere a la actividad de compra y venta de bienes en lugares y momentos específicos, y el mercado del arte no se ajusta a las normas tradicionales de otros mercados. En este mercado, el precio se establece en función de diversos factores, y es importante comprender los niveles de necesidad del comprador y las apetencias del consumidor.
Los mercados se pueden clasificar en tres niveles:
- Necesidades vitales: Relacionadas con la supervivencia del individuo, como la comida, la vivienda y la ropa.
- Necesidades normales de una cultura: Incluyen elementos esenciales para el funcionamiento de la sociedad, como la educación, la sanidad y el trabajo.
- Necesidades suntuarias (de lujo): Una vez cubiertas las necesidades vitales y culturales, entran en juego las necesidades de lujo, entre las que se encuentra el arte. Estas necesidades dependen del poder adquisitivo del individuo.
El mercado del arte está influenciado por varios fenómenos, entre los que se destacan el gusto y las apetencias de los consumidores. El comprador busca satisfacer necesidades, mientras que el consumidor compra impulsado por el deseo de poseer algo que va más allá de lo esencial. Los publicistas explotan estos deseos, y la moda también juega un papel importante en la evolución del mercado artístico.
La moda en el arte tiene tres características: es universal, intensa y rápida en su preparación. Esta rapidez en la circulación de la moda genera tensiones entre lo que el comprador necesita y lo que el consumidor desea, influenciado por los intereses del vendedor.
A lo largo del tiempo, las valoraciones artísticas han variado, pero el arte clásico siempre ha mantenido su importancia. En el siglo XXI, con una visión más caleidoscópica, se ha revalorizado una amplia gama de estilos. Sin embargo, este enfoque inclusivo ha dado lugar a una confusión entre lo que debería considerarse arte y lo que, en realidad, no lo es. El mercado artístico es relativamente reciente y nació en el siglo XVII en Bélgica y los Países Bajos.
Criterios para estipular el precio
Para establecer el precio de una obra de arte, se deben tomar en cuenta una serie de criterios. En primer lugar, se debe contar con una base de datos o una referencia de precios de obras similares. Esto permite usar un método comparativo para tasar la obra.
Aparte de este método, hay otros factores que influyen en la valoración del precio:
- La autenticidad y originalidad: Estos son los criterios básicos de valoración y se encuentran ligados al nivel de calidad de la obra. Sin embargo, es importante destacar que la calidad no siempre es el único factor que determina el precio.
- La cotización del autor: Algunos autores o escuelas tienen una cotización establecida, lo que puede influir en el precio de sus obras.
- La rareza de la obra: Si existen pocas obras similares en el mercado, el precio puede verse incrementado debido a su exclusividad.
- El historial de ventas: Los precios alcanzados en subastas o ventas anteriores pueden servir como referencia para valorar una obra.
- La pertenencia a una colección de prestigio: Aunque la calidad no cambia, la reputación del coleccionista puede influir en la percepción del valor de la obra.
- El tamaño y el tema de la obra: El tamaño de la pieza, así como su temática o su enmarcado, pueden influir en su valoración.
- Los intermediarios en la venta: El precio final no solo depende del autor o propietario de la obra, sino también de la participación de los intermediarios, como las galerías de arte, que suelen quedarse con un porcentaje considerable de las ganancias. En algunos casos, las galerías pueden quedarse hasta con el 50% del precio de venta, o incluso el 100%, si el artista desea ganar prestigio al exponer en una galería específica
En resumen, el precio del arte es relativo y está determinado por una serie de factores que incluyen la demanda del mercado, el interés de los compradores, la cotización del autor y las condiciones específicas de la venta.
La calidad de una obra de arte no puede valorarse solo desde una perspectiva superficial. En primer lugar, es necesario reconocer la autenticidad como una cualidad inherente a la obra que refleja su veracidad y el contexto histórico en el que fue creada. La originalidad, por otro lado, marca la capacidad creativa del artista, diferenciando las obras verdaderamente únicas de las meras reproducciones. Además, factores externos como la conservación, la pertenencia a una colección de prestigio o la rareza de la pieza juegan un papel fundamental en la valoración artística. Por último, es esencial entender la diferencia entre valor y precio en el mercado artístico, dado que la calidad y la percepción pública afectan directamente el costo de una obra.
Condiciones en las que se realiza la venta
Las condiciones en las que se lleva a cabo la venta de una obra de arte también son importantes. No es lo mismo vender una obra en Nueva York que en un pequeño pueblo. Esto da lugar a diferentes tipos de mercado: internacional, nacional y local. Además, se debe considerar si la venta es oficial o clandestina, ya que esto influye en la valoración de la obra.
Cuando una obra sale del país, su precio puede aumentar considerablemente, ya que España, por ejemplo, posee un gran patrimonio histórico. En cuanto al precio de venta, es necesario tener en cuenta diversos factores, como:
- Las tasas de venta: Estas suelen oscilar alrededor del 20% del precio de la obra, tanto para el comprador como para el vendedor, además del 16% de IVA.
- La legislación sobre la protección del patrimonio histórico: Las ventas particulares pueden implicar negociaciones libres, pero a veces es necesario recurrir a un perito si el precio de una obra es dudoso.
- La diferencia entre precio de compra y precio de venta: Una obra no se vende necesariamente por el mismo precio con el que fue adquirida. De hecho, se espera que el precio de venta sea superior al de compra.
- El estado del mercado y la coyuntura económica: En algunos momentos, los precios del arte pueden haber alcanzado picos muy altos, como ocurrió entre 1992 y 1996, lo que provocó que se decidiera no aumentar más los precios.
- La inversión en arte como valor seguro: A menudo se considera que invertir en arte es tan seguro como invertir en oro, ya que ambos mercados tienden a no depreciarse. En los últimos años, el arte contemporáneo ha experimentado un aumento significativo en su valoración, con un crecimiento de hasta un 143%. Esto se debe a la certeza de la autoría en el arte contemporáneo, a diferencia de otros mercados, donde la autoría no siempre está clara.
- El gusto y la moda: Hoy en día, los estilos más demandados son la pintura impresionista, la pintura moderna, la cerámica y los muebles ingleses, mientras que la escultura es menos demandada debido a su oferta limitada.

Escrito por Inmaculada Peña
Artista Plástica, Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla.